Escribe, si quieres, en 3, 9, 27 o cuantas líneas quieras; si quieres. Escribe NO sobre Gustavo Cerati, su último concierto, o su actual estado, sino más bien, sobre qué hiciste o qué evento, trivial o significativo también te movió el piso entre el 16 y el 30 de mayo del 2010, es decir, los primeros días en que Cerati se quedó dormido. Añade lugar, fecha y hora de tu incidente y, si te provoca compartirlo aquí, envíalo a ceratincidente@gmail.com.


No sé si esta es una página fetiche. Acaso es un pequeño ejercicio de refracción. Pienso que los recuerdos, cuando se desvían, mantienen a otros con vida, casi como si estuviésemos conectados por una máquina de plegarias y engranajes momentáneos ¿Qué hacías, qué te ocurrió la semana en que Cerati se quedó dormido? Escríbelo y, si quieres publicarlo aquí, envíalo a ceratincidente@gmail.com

Con las vacas en el infierno

Era tarde, pasadas las 11 p.m. del 22 ó 23 de mayo de 2010. Después de un fin de semana de intimidad asfixiante, por fin tendría un momento para mí solo. Agarré una cerveza y me senté sobre un murito de la calle, encorvado, esperando pacientemente que acabara mi temporada en el infierno: la grabación de un cortometraje en Boca de Uchire, estado Anzoátegui. Sentía que el pueblo continuaba en mí su deterioro y que la cebada me limpiaba. La historia se llamaba Irse, pero en ésta nadie se iba (como un paciente comatoso que da señales de lucha justo antes de que lo desconecten para siempre). Los personajes sólo jugaban con la idea de partir, más nada. Llamé a un amigo. Me dijo que la lluvia en Caracas estaba brava, que tal vez no podría volver al día siguiente como estaba planificado. Hablé un tanto. Al final de la llamada tenía tres, cuatro, cinco vacas observándome. Las vacas me acompañaron mientras bebí el resto de mi cerveza. Al día siguiente me fui, ido de verdad.

Juan Peraza Guerrero

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